Aprende a pedir para que te digan sí.

Dice el viejo proverbio que en el pedir está el dar, y es tal vez ahí donde te atoras, no sabes pedir.

Llegas con tu jefe, te paras enfrente y entre risueña y cansada, quejumbrosa y decidida, le sueltas: entons qué, ¿me vas a dar la semana completa?

Así no se pide mi GOD, las probabilidades de que diga NO son muy altas.

Te gustó y quieres salir con ella el fin de semana, te le acercas y entre meloso y dubitativo, caballero águila y limosnero, le susurras: es de que ¿tienes plan este fin?

Así no se pide mi GODINEZ, así te van a decir que NO.

Mira, sigue estas sugerencias que te acercarán más a un Sí tibio que a un No firme.

1.-Fija con toda claridad en tu mente qué quieres conseguir. 

-Sólo quiero saber qué camino debo tomar –le dijo Alicia a Risón.

– Pues depende a dónde quieras ir tú –contestó el gato.

– Eso no lo sé, eso no importa, tú dime qué camino…

– Uyyy, pues si no sabes a dónde quieres ir, no te puedo decir por dónde llegar…

Si tienes claro lo que quieres conseguir sólo cuida que no se trate de un mal momento ni de un peor lugar. Los especialistas señalan que no pidas en un baño, ni en un funeral ni a media borrachera ni delante de otros.

Cuida momento y lugar, y no pidas si no sabes qué pedir.

2.-Antes de hacer el intento de explicar, entiende bien.

– Me están ofreciendo un negocio, préstame una lana.

– ¿De qué se trata?

– ¿Pus parece que traen cosméticos del otro lado, les tengo que dar el billete y luego los vendo?

– ¿Quéeeeeeeeeeeee?

Ni te van a prestar ni te van a dar un aumento, ni vas a compartir almohada si no entiendes tú y puedes explicar tú. Primero comprende bien, las preguntas básicas son ¿qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué?, ¿para qué? Explícate y explica.

3.-Prepara un argumento.

Florecita de mi alma, quiero regar tu jardín, te invito al cine, veamos la película desde el principio hasta el fin.

God, así le costará trabajo decirte que no. Razones y motivos; causas y consecuencias; fuentes, datos, referencias, pesan. No es lo mismo una ocurrencia que una idea. Cuando pidas hazlo con un planteamiento completo, no de sopetón.

4.-Piensa quién es a quien le vas a pedir.

No te equivoques, él es muy amable porque su trabajo lo exige, pero él no puede darte permiso, entonces, ¿para qué se lo pides? Abusada GOD, dirígete con quien sí puede hacer realidad lo que estás buscando, en otras palabras: no enamores a la suegra porque quien decide es el galán.

5.-Cuando pidas,  ofrece un beneficio.

Es muy difícil que alguien quede convencido de algo que lo afecta de forma negativa si no hay un beneficio. El momento más cercano a que te digan que sí es cuando haces una oferta.

Si me das la chamba, yo te resuelvo el pedo…, si me das permiso, hoy me quedo hasta las nueve…, si te casas conmigo yo te mantengo…, si me aumentas el sueldo, no digo nada…, Bueno, bueno, no tanto, pero va por ahí, piensa qué puedes ofrecer, te van a decir que sí.

6.-Échale convicción, ganas.

Cuando pidas no hagas sentir que estás haciendo el favor de pedir, eso nos choca.

Me felicito por haber tomado la decisión de venirte a ver…, jojojojo. Te conviene ayudarme…, jojojojo.

Cuando pidas no olvides decir por favor, ayúdame, te lo voy a agradecer mucho, lo necesito, me hace falta, échame la mano plis.

No pidas sin ganas, sin convicción porque te acercas a que te digan que no.

Godínez, hablar no basta, ¿quieres un sí?, lucha por él.